'El Alacrán' Berchelt, tatuado por los golpes


El actual monarca súper pluma del CMB, superó el bullying para convertirse en uno de los mejores boxeadores de la actualidad

Miguel El Alacrán Berchelt tuvo su primer gran triunfo en una pelea abajo del ring. Descubrió el deporte de los puños para hacerle frente al bullying que sufría en la secundaria y entonces olvidó el sueño de ser futbolista para convertirse en un campeón del mundo. Suma seis defensas del cinturón súper pluma y su demoledor paso por los cuadriláteros sólo fue frenado por la emergencia sanitaria, aunque mantiene el hambre de convertirse en el mejor mexicano de la historia en su división.

Berchelt lleva tatuados dos momentos que marcaron su vida. En el brazo derecho tiene la imagen de su abuela María del Socorro. En el izquierdo, una frase motivadora que le recuerda cómo se levantó tras ser noqueado en el primer round de la que ha sido su única derrota en 2014. El pugilista de 28 años nació bajo el signo de escorpión, un arácnido que lleva un papel protagónico en su historia.

“Mi abuela me dejó un alacrán de oro. Compartíamos el mismo signo, ella me cuidó de pequeño y siempre me decía que el día que ella faltara ese alacrán iba a pasar a mis manos. Luego, la persona que me lleva a Mérida para boxear no sabía esa historia y de la nada me dice: ‘¡tú vas a ser El Alacrán Berchelt!’ entonces lo vi como una señal de mi abuela, de que a lo mejor no nos despedimos, pero ella siempre me dice ‘voy a estar ahí y te voy a cuidar’. Cada pelea es una dedicatoria especial para ella, la tengo tatuada en mi brazo derecho, en mi brazo fuerte, es algo bien importante para mí porque he tenido peleas fuertes y platico con ella. A pocas personas se llevan en la piel y en el corazón. Es una estrella que tengo en el cielo, es mi ángel que me cuida”, expresa desde Hermosillo, donde actualmente radica.

El actual monarca del CMB debutó como profesional el 17 de noviembre de 2010, justo el día que cumplió 19 años. Desde entonces suma 36 victorias con 32 nocauts en 37 combates.

“No me gustaba que la fecha de mi debut fuera en mi cumpleaños porque ¡imagínate, cortando el pastel y tomándote una foto con un moretón!, pero gracias a Dios la acabé rápido con un nocaut”, expresa orgulloso.

Se cumplirán diez años desde entonces.

Sí, todo ha sido muy rápido. Me tomó seis años para ser campeón y ahora ya llevo tres como monarca. Ahora quiero ser  tricampeón mundial como lo fueron Juan Manuel Márquez, Erik Morales, Marco Antonio Barrera y Julio César Chávez. Estoy a tres defensas de igualar la marca de Chávez, para mí también es una motivación convertirme en el mejor súper pluma en la historia de México.

El Alacrán no olvida su única derrota ante el colombiano Luis Eduardo Flores, quien lo tumbó en el primer round de la pelea celebrada en 2014. Las voces de sus críticos de que “era un noqueador, pero con quijada de cristal”, le motivaron a levantarse de la lona y más adelante convertirse en monarca.

“Mi abuelo nunca me había visto pelear; ese día la función fue en Palenque, Chiapas, que era su tierra y ¡me noquearon! Para mí fue una vergüenza. Que toda la gente pensara que ya no iba a ser campeón del mundo. Me decepcionó un poco, pero también me dio mucha fuerza, me motivó porque al final de cuentas Ali, Chávez, De la Hoya, Márquez, Morales, todos los grandes campeones pierden. Entonces, ¿quién era yo para no perder? Pensé: o te quedas en la lona o te levantas y eres campeón del mundo.

“Esa derrota fue un gran aprendizaje, de hecho llevo un tatuaje en la mano izquierda que dice: ‘nunca un error, siempre una lección’. Perdí esa pelea, pero me hizo mejor boxeador y una mejor persona. Descubrí que debes tener pies de plomo, bien firmes, para que te siga yendo bien en la vida”.

El cancunense comenzó su experiencia en el boxeo con los 150 pesos que pagó para inscribirse en un gimnasio ante la recomendación de uno de sus amigos.

“En la secu yo fui buleado, porque en ese entonces estaba muy delgadito y muy chaparrito. Un amigo me dijo: ‘¿por qué no nos metemos al box?’. Nos inscribimos y a los 15 días el chavito comenzó a faltar porque le dolía todo el cuerpo. Yo, como venía del futbol y tenía condición, me adapté muy rápido, me di cuenta que era bueno para el boxeo”.

¿Y enfrentaste a tu golpeador?

Sin duda. Una vez llegó y me quiso hacer bullying, pero el valiente vive hasta que el tonto quiere. Esa vez me cansé y él no sabía que este tonto ya boxeaba y le pegué una pela. Ya nunca me volvió a molestar y eso transmitió en mí mucha seguridad. Cuando te motiva algo debes tener esa hambre y ese reto, como dice Michael Jordan.

¿Admiras a Michael Jordan?

“Sí, claro, ¡soy su fan! Me encanta la mentalidad ganadora que tiene, ahora no me pierdo su documental. ¡Está buenísimo!

“Tienes que ver ejemplos de gente que ha logrado grandes cosas. Como mexicano también admiro al Canelo Álvarez, a veces no se le da el crédito, pero también es un gran peleador y lo ha demostrado. México es potencia en boxeo. Hemos tenido grandes campeones, pero sin duda uno que admiro es a Miguel Canto, el maestro para nosotros y lo más grande en Yucatán.

“También admiro a Chávez y Juan Manuel Márquez. A Salvador Sánchez lo he visto en estos días en videos, el peleón que dio ante Azumah Nelson, al que le ganó en su última pelea. De hecho, en mi cinturón de campeón están las imágenes de Alexis Argüello y Azumah Nelson, ¡ese ghanés estaba fuertísimo!” 

¿Qué hay con el futbol, ya sólo de aficionado?

Pues todavía echo la reta en el FIFA, también aquí tengo un baloncito y de repente me aviento unas dominadas. Me gusta el futbol, para mí fue un sueño que no se logró. Me probé con Pumas allá en tercera división, luego no quedé en Pumas Morelos, de hecho estaba Memo Vázquez en ese entonces. Creo que cuando se te cierra una puerta se te abre otra. No fui futbolista, pero sí campeón del mundo.

Miguel Berchelt, acostumbrado desde niño a la libertad de correr por las playas de Cancún y convivir con la naturaleza, enfrenta ahora a uno de los rivales más complicados: el encierro.

“Hago lo que puedo aquí en casita, corriendo en una caminadora”.

¿Qué es lo que más extrañas?

Ir al gimnasio a entrenar. No peleo desde noviembre pasado y eso también me puede pesar cuando regrese al ring. Trato de comer lo más sano posible para mantener el peso: tres claras de huevo en la mañana. Me pongo un traje de sauna para sudar. Hago un poco de dieta porque no estamos acostumbrados a esta vida tan sedentaria. Antes me levantaba desde la 5:30 de la mañana para entrenar, ahora tienes que modificar todo tu plan de vida.

Acepta que el tiempo de esta cuarentena también le ha servido de enseñanza.

“Aprendí a valorar lo que tenemos, de disfrutar cada instante que tienes con la familia, de ir por un helado, de pasear el perro y te das cuenta de que en realidad es ahí en esos momentos donde eres rico. La pelea más importante que tenemos como seremos humanos es unirnos para que esto pase pronto”.

¿Qué será lo primero que vas a hacer al salir?

Ver a mi familia. A mi hermana y mis sobrinos, que ahora sólo los veo en videollamadas. Después, irme al gimnasio para bajar estos kilos y estar listo para esa gran pelea contra Óscar Valdez que todo México está esperando.

NO DESCARTA PELEAR CONTRA LOMACHENKO

El cancunense Miguel Berchelt desea enfrentar a Óscar Valdez a finales de este año, mientras que no descarta encontrarse en algún momento de su carrera con el ucraniano Vasiliy Lomachenko, considerado como uno de los mejores peleadores de la actualidad.

El duelo frente a Valdez estaba pactado inicialmente para el pasado 9 de mayo, pero se tuvo que posponer debido a la pandemia del covid-19.

“Nunca había pasado tanto tiempo sin pelear, estaba en una preparación fuerte para enfrentar a Valdez, lo que era mi séptima defensa. Todo se retrasa, pero esperamos que pronto se nos dé luz verde para pelear. Ahorita estamos en pláticas para una pelea de preparación a 10 rounds para junio. Sería a puerta cerrada en la Ciudad de México y con las medidas sanitarias que se requieran”.

Con Valdez le une una buena amistad, pero arriba del ring lo verá como un rival más en su carrera.

“Somos buenos amigos, él vive también cerca, aquí en Hermosillo, pero una cosa es la amistad y otra el trabajo. Eso ya se olvida con una buena bolsa de billetes verdes”.

Sin distraerse de lo que será la pelea más importante en este año, tiene en la mira los siguientes planes: “primero, tengo que pensar en la pelea con Valdez. Si gano, entonces me gustaría buscar el récord de defensas de Julio César Chávez, me faltan tres. Si no se puede, entonces subir a peso ligero y enfrentar a Gervonta Davis y Vasiliy Lomachenko”.

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